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La marcha de nuestros pies cansados

  La marcha de nuestros pies cansados Un texto sobre recuperar la esperanza en la acción colectiva Niño en una calle de Pakistán Cuando somos niñes y miramos el techo de nuestra habitación, el pensamiento utópico se desborda desde la consciencia hacia mundos inimaginados. Somos pequeños simios contadores de historias. Somos naturaleza que se piensa a sí misma y, por tanto, se libera de las ataduras de las construcciones genéticas. Estamos determinados a determinarnos, pues tenemos la capacidad de hacer del entorno un hogar. Seguro que muches de las personas que leéis estas simples frases podéis recordar cuando os imaginabais de niñes mundos por explorar, estancias paradisíacas, aventuras insospechables, vidas increíbles bajo la luz de soles, cielos estrellados, galaxias o mares de belleza inconmensurable. Vivimos en un sistema que presenta al pensamiento utópico como algo infantil, y no es casualidad; ya nada es casualidad en esta nuestra celda. El realismo capitalista construy...

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