El futuro no estaba cancelado
Hemos pasado años teorizando sobre el realismo capitalista y el horizonte de posibilidades revolucionarias. Es cierto que la atmósfera que Fisher describe en su icónico ensayo ( Realismo capitalista ¿No hay alternativa? ), era un retrato bastante objetivo de una situación de derrota más o menos generalizada de la clase trabajadora y sus organizaciones. También es cierto que la lectura de su obra puede conducir (intencionado o no) hacia un inmovilismo. Quizá la aceptación sobre el inmovilismo como patrón sea más culpa de un mal lector de Fisher. Sin embargo, lo importante es que la atmósfera fisheriana de la cancelación del futuro ha imperado hasta estos últimos años. No obstante, algo se rompe en las tesituras de la tensión colapsista del capitalismo. Mientras los gobiernos de extrema derecha avanzan casillas en su agenda fascista tardía, la clase trabajadora da pasos hacia una organización independiente del parlamentarismo burgués. Tampoco teníamos otra opción si queríamos sobre...