OBSESSION: Cuando el terror es no saber cómo amar al otro
| Cartel promocional de Obsession |
Esta primera breve sinopsis, puede parecer la de una típica película de amor juvenil. No obstante, estamos ante una inesperada joya del terror que paso a recomendaros. Y es que la historia adquiere un giro perverso cuando en el momento idóneo para que Bear pueda sincerarse con Nikki, el joven se bloquea, dejando que ella entre a casa, seguramente despidiéndose de su amiga por una larga temporada (ya que va a dejar el trabajo). Pero, nuestro joven e introvertido protagonista tiene una última baza, ya que compra en una extraña tienda de artículos esotéricos una rama de sauce mágica, que se supone que cuando la rompes te da la opción de pedir un único deseo.
One Wish Willow pone en el inquietante envoltorio que recubre la ramita de sauce. Bear, desesperado, la rompe y pide el siguiente deseo: Deseo que Nikki me quiera más que a nadie en el mundo. A los pocos segundos, Nikki golpea la ventanilla del coche de nuevo. El hechizo ha resultado ser verdad, y la pesadilla se abalanza no sólo sobre Nikki y Bear, sino sobre también sus amigos más cercanos.
Al contrario que otros artículos sobre cine que realizo, en este no voy a profundizar más en la trama para no hacer spoilers, aunque si contextualizaré algunos aspectos que me resultan interesantes de esta historia.
El primero de ellos va ligado al concepto de atomización. Esta palabra se usa de diferentes maneras, pero en dichos párrafos la utilizaremos para entender uno de los efectos que el individualismo y la configuración de lo social a través de la relación social capitalista han realizado en aquello que llamamos comunidad. La atomización no habla únicamente de ser un átomo aislado del otro, sino de la imposibilidad de unión. Obsession, así como por ejemplo la reciente acabada Euphoria, giran alrededor de la cancelación del futuro sí, pero sobre todo de sus efectos en las personas.
Tanto Bear como Nikki son personas sin apenas una red de apoyo que no sean unos pocos amigos. Ambos viven solos, sus familias no están presentes (se deja entender que o bien han fallecido o bien viven en otro estado de EUA, como el padre de Nikki); este factor hace que cuando su inesperada relación se empieza a tornar tenebrosa el aislamiento sea asfixiante.
La soledad sería un factor que gira alrededor de las relaciones sexoafectivas. Pero también lo es, sin duda, la irrupción de todo un ecosistema mediático digital que está cada vez más controlado por la mercantilización exacerbada, la cosificación de los cuerpos y la proliferación de discursos patriarcales que naturalizan percepciones y conductas de violencia y desigualdad dentro de la pareja (principalmente del hombre hacia la mujer).
Aunque el personaje Bear no se puede catalogar dentro de un perfil radicalizado, ni mucho menos, si se ve rodeado de el miedo a ser rechazado. Un miedo que todos hemos pasado y pasaremos cada vez que intentamos hablarle a alguien que nos guste; sin embargo, en esta sociedad con tantas aristas tan problemáticas que desembocan en relaciones sociales mediatizadas por ellas, el rechazo puede ser toda una pesadilla. En el mundo donde se tilda todo de la dualidad éxito-fracaso, donde las relaciones siguen teniendo un claro cáliz heteronormativo; donde no se valoran igual las relaciones de pareja que las relaciones de amistad, lo que le ocurre a Bear puede ser para algunas personas un auténtico trauma.
Obsession es una película sobre la soledad, el miedo a ser rechazado, pero también el egoísmo, el individualismo y la falta de perspectiva de las infinitas posibilidades de los vínculos. Una falta de perspectiva marcada por un contexto capitalista que lo arrasa todo a su paso.
Si vamos a los datos, en EEUU, según la American Time Use Survey, las personas de 15 a 24 años pasan hoy un 70% menos de tiempo con amigos compartiendo espacio físico que sus pares en 2003. Otro dato, del Institute for Family Studies, confirma la caída:” los adultos jóvenes hoy socializan solo cinco horas por semana, un descenso de siete horas respecto a hace quince años. La pérdida de espacios de socialización es sin duda un factor fundamental para entender la dificultad de entablar relaciones, y, además, de construir relaciones sanas; de aceptar el rechazo; de descubrir formas de querer y amar sanas”.
Además, un análisis del Institute for Family Studies sobre datos de la National Survey of Family Growth (NSFG) confirma que todas las cifras relacionadas con la ausencia de actividad sexual han aumentado tanto en hombres como en mujeres jóvenes en la última década. En la misma línea, datos de la General Social Survey (GSS), también analizados por el Institute for Family Studies, muestran que la actividad sexual semanal entre adultos estadounidenses de 18 a 64 años cayó del 55% en 1990 al 37% en 2024.
En cuanto a las apps de citas, un reportaje de Newsweek recoge que el 72% de los solteros Gen Z cuestiona la autenticidad de los perfiles de citas, y los datos del D.A.T.E. Report de Hinge muestran que la Gen Z es la única generación que reporta mayor soledad tras usar apps de citas: un 38% se siente “más pesimista sobre el amor” después de usarlas. Pese a las apps, un estudio de la Universidad de Stanford con el nombre de How Couples Meet and Stay Together (HCMST), revela que solo el 11% de las parejas Gen Z se conoció en línea en 2024; la mayoría sigue conociéndose por amigos, escuela o trabajo.
En este contexto, la película Obsession os aseguro que se observa con un foco diferente; es una película de terror que dialoga con una sociedad donde el relacionarse cada vez es más complicado; donde tenemos miedo al dolor, al rechazo e incluso a hablar con el otro. Una vez más el cine nos narra al oído sobre los grilletes que nos atan, y esas historias que nos susurra en ocasiones son profundamente inquietantes.









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