Psicología social: algunos conceptos básicos

 

¿De qué trata la

 psicología social?

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La psicología social estudia las relaciones de las personas entres sí, es decir, las relaciones sociales. De esta manera, esta rama de la psicología tiene como objetivo comprender y analizar los pensamientos, emociones, acciones y comportamientos que están influidos por las demás personas que construyen el entorno social.

La psicología social es una ciencia que estudia a la persona como ser social. Para esto, aplica el conocimiento que obtiene de los estudios que realiza para resolver y afrontar problemas sociales concretos. Asimismo, esta ciencia tiene mucho que ver con la sociología y comparten muchos puntos en común.

Los métodos o herramientas para el estudio científico que se utilizan en la psicología social son diversos. No obstante, podemos destacar tres:

En primer lugar, la encuesta: este método consiste en conformar una serie de preguntas determinantes que tienen como objetivo conocer características concretas de un grupo social. Estas encuestas pueden utilizarse para saber la intención de voto de un grupo poblacional determinado o sus gustos de consumo, entre otras muchas cosas.

En segundo lugar, el experimento: la experimentación es una de las herramientas más utilizadas en psicología social. Los experimentos se pueden realizar en un ambiente controlado (dentro de un laboratorio) o también en el mundo real, en este caso se denominan experimentos de campo (el experimento de la cárcel de Stanford  es uno de los más conocidos en esta disciplina, tiene hasta una película).

En tercer lugar, la observación directa: el científico usa la observación detallada con la intención de recoger el mayor número de datos que puedan servirle para un posterior análisis.

Asimismo, a través de estos métodos y algunos más, la psicología social se involucra en el estudio de los conflictos escolares, el ámbito clínico, la mejora del funcionamiento del capital humano de las empresas y las organizaciones en general.

 

Psicología social: Las personas y su pertenencia al grupo

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Según el psicólogo Wallon, “el individuo es esencialmente social…lo es genéticamente”. En su época esta afirmación levantó grandes polémicas y debates. En la actualidad, múltiples estudios demuestran como desde que nacemos tenemos unas propiedades innatas para las relaciones sociales.

Las personas no podemos prescindir de la interacción con los otros para un desarrollo cognitivo sano. Existen trastornos causados por falta de relaciones sociales. La necesidad que el individuo tiene frente al grupo es tan fuerte que en algunas etnias o comunidades el castigo que se considera más grave es el aislamiento del grupo, por encima incluso de la muerte.

De esta manera, la percepción de formar parte de un grupo se forma a través de elementos psicológicos que se desarrollan a través de nuestros comportamientos solidarios, leales y de cooperación al grupo. Estos procesos forman parte de la cohesión de grupo, un grupo bien cohesionado hará que aumente la seguridad y el confort de las personas que lo componen.

Además, los y las psicólogas sociales hacen una diferenciación en dos tipos de grupo: los grupos de pertenencia y lo grupos de referencia:

El primero de ellos es el grupo del que realmente forma parte una persona: su familia, su barrio, su ciudad, etc. 

Por otro lado, el grupo de referencia es aquel en el que la persona se identifica y, por tanto, usa como modelo para valorar su conducta.

De este modo, todos tenemos grupos de referencia y de pertenencia y así nos comparamos y nos identificamos con los demás. En la época actual, la cual se caracteriza por una globalización económica y cultural, el modelo de vida capitalista americano se ha convertido para muchos en el grupo de referencia. 


 La canción de los Red Hot Chili Peppers: Californication: habla de la influencia de la cultura de masas estadounidense hacia el resto del mundo. La cultura de masas de EUA podría ser un ejemplo de la influencia de los grupos de referencia hegemónicos.



Psicología social: normas sociales y conformidad

Los grupos humanos funcionan según criterios y normas propios y específicos. Una persona no se comunica igual con su compañero de clase o de trabajo que con sus padres, profesores o jefes, incluso nuestra forma de vestir y hablar cambiará.

De este modo, con cada grupo donde una persona interactúa se siguen unas pautas no escritas que indican cual es la conducta apropiada. Es lo que se denomina en psicología social conformidad.

En relación a esta temática el psicólogo social S. Asch (1952) realizó un experimento con la finalidad de comprobar esta conformidad social. El experimento era muy sencillo: 

-Consistía en un grupo de 7 alumnos y alumnas (seis de ellos compinchados) y el séptimo restante era el sujeto del experimento (lo cual ignoraba). Se trazaron 3 líneas y simplemente había que decir cual era más larga, existía una respuesta clara que era la línea B. Sin embargo, los alumnos compinchados insistieron en que la A y la B eran líneas de la misma longitud. De esta manera, incluso con la evidencia delante, el sujeto experimental acabó cediendo a la presión de grupo y contestó la misma respuesta (claramente errónea).

Video sobre el experimento descrito.



La percepción social

La percepción social es la forma en la que una persona analiza e interpreta a las personas que le rodean. Así pues, la percepción social clasifica a los individuos según los rasgos faciales, el color de la piel, el sexo, la edad, la manera de vestir u otros elementos. 

De esta manera, se clasifica a las personas en grupos si comparten características: pertenecer a una familia, a una clase de instituto, un equipo deportivo, etc.

La psicología social entiende que un grupo son dos o más personas que comparten un sentimiento de unidad y, por tanto, cada persona influye en las otras y es influida a su vez. Además, para explicar la conducta de los componentes de un grupo, los psicólogos sociales usan los conceptos de estatus y rol.

Asimismo, el concepto de estatus es el reconocimiento que el grupo atribuye a una persona. Es decir, su posición social: campesino o campesina, abogada, maestro, etc. 

Por otra parte, el rol es el comportamiento que el grupo espera de cada uno de sus miembros: el comportamiento que los alumnos esperan de un profesor, los trabajadores de su jefe, una madre de una hija, etc. Por tanto, a lo largo del día y de nuestra vida asimilamos multitud de roles y estatus: alumno, hija, ciudadano, jugadora de fútbol, etc.

De esta forma, la percepción de grupo también está relacionada con la visión que cada persona tiene sobre sí misma. La manera en que cada uno se define y se piensa, esto es denominado autoconcepto. Estrechamente ligada a este concepto se encuentra la autoestima. La autoestima hace referencia a la confianza que tenemos sobre las diversas situaciones que se nos presentan continuamente durante el día a día. Dependiendo del mayor o menor nivel de autoestima que tengamos tendremos una u otra percepción sobre los grupos sociales

De este modo, si somos y nos consideramos personas tímidas solemos tener una percepción positiva del grupo de personas extrovertidas (tan solo es una ejemplificación generalizada).

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Psicología social: estereotipos y prejuicios

Como se ha explicado en párrafos anteriores, la percepción social esta íntimamente ligada a la clasificación que hacemos de las personas de nuestro alrededor. Así pues, dos de las maneras más comunes de clasificar y valorar son los estereotipos y los prejuicios.

De este modo, podemos definir los estereotipos como generalizaciones que hacen referencia a los grupos y que nos aproximan a sus características principales: los rasgos personales que comparten, su comportamiento con otros grupos, etc. 

De esta manera, este tipo de clasificación nos permite situarnos y entender mejor el entorno social. No obstante, tiene un aspecto negativo: produce una imagen excesiva y uniforme sobre los componentes de un grupo, esto hace que se olviden las diferencias individuales. También tiende a que exageremos las diferencias entre grupos. Es decir, nos llevan a generalizaciones que en ocasiones se alejan de la realidad de cada individuo o del mismo grupo.

Por otra parte, relacionado con esta dimensión negativa de los estereotipos se encuentra el prejuicio. Se pueden definir los prejuicios como una valoración (positiva o negativa) de un grupo social y sus integrantes por formar parte de él.  En los prejuicios se juzga en muchas ocasiones a través de las emociones o lo preconcebido y no por las acciones reales de las personas: sudaca, feminazi, moraco… serían palabras que connotan prejuicios negativos. Así podemos observar que los prejuicios negativos más comunes están relacionados en muchos casos con el género o el racismo.

Como se ha explicado en el párrafo anterior, los prejuicios están íntimamente relacionados con la discriminación. Discriminar en este caso quiere decir perjudicar a un grupo y favorecer a otro simplemente por un prejuicio sin fundamento: no existe la misma percepción sobre un inmigrante rico que sobre un inmigrante pobre, al igual que no existe ante una inmigrante de origen europeo o uno de origen africano o latinoamericano. Independientemente de sus acciones, los primeros son considerados beneficiosos para el país de destino, los segundos, en muchos casos, son objetivo de discriminación, se les añade una etiqueta negativa. 

En definitiva, se podría decir que en este caso se juzga a un grupo u otro a través de un estereotipo y una serie de prejuicios basados en el poder adquisitivo y no el valor real de cada persona individual y su derecho a ser diferente dentro de la diversidad humana.


Psicología social: roles sexuales e identidad sexual

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Cada cultura y en general cada comunidad humana ha establecido en relación al sexo unas atribuciones sociales que se dan a cada género (masculino y femenino). Hasta hace bien poco, en la mayoría de culturas el hombre era la figura que se encargaba en exclusiva del ámbito laboral y el que conservaba la posición de poder en el núcleo familiar. Por otro lado, la mujer se ocupaba de las tareas domésticas y de cuidados.

Los diferentes movimientos sociales detrás de las olas feministas han ido poniendo en entredicho estos modelos, se ha criticado el papel del hombre y de la mujer en nuestra sociedad, y se ha cuestionado la rigidez de los roles sexuales y las actitudes sexistas ¿Por qué deben existir unas funciones prestablecidas que condicionen de manera drástica la vida de las mujeres y también la de los hombres?

El patriarcado y el racismo estructural se han puesto en duda y es un buen ejemplo de como los grupos sociales, aun necesarios para nuestra existencia, pueden esconder mecanismo de dominación o discriminación. 

En conclusión, es fundamental apoyar ciencias como la psicología social, la cual se centra en estudiar los comportamientos colectivos, no solo para entenderlos, sino para saber cuales son correctos o cuales reprochables y poder así crear una convivencia  más justa.


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