ESTRATIFICACIÓN SOCIAL, DESIGUALDAD Y EXCLUSIÓN

SOCIOLOGÍA GENERAL


LA DESIGUALDAD SOCIAL: DIFERENTES VISIONES DE LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL COMO CONCEPTO

En primer lugar, desde el punto de vista de las Ciencias Sociales la desigualdad social como fenómeno ha sido un tema a tratar desde las teorías clásicas. De este modo, los autores clásicos (Marx, Weber, Durkheim) son los pioneros en referirse a la desigualdad social y, por tanto, representan el origen de los diferentes puntos de vista que influyen en las posiciones actuales. 

Por un lado, Marx describe la estratificación social como un proceso de carácter únicamente económico. De esta manera, el pensador alemán divide la sociedad en dos clases; los propietarios de los medios de producción y los no propietarios, obligados como medio de subsistencia a vender su fuerza de trabajo.

Una pequeña aclaración: (El concepto de clase puede definirse desde una perspectiva marxista como: Grupo social que tienen en común la misma relación con los medios de producción y eso determina su posición social. J.Rohbeck, (2016), MARX, Madrid: Alianza Editorial).

Por otra parte, Durkheim entendía el fenómeno de la desigualdad de una manera diferente, para este la desigualdad formaba parte de la naturaleza funcional de las sociedades. Durkheim concebía que los individuos que componían la sociedad tenían capacidades diferentes y también méritos distintos dependiendo el esfuerzo empleado, estos factores dividían la sociedad en estratos a través de la división social del trabajo. 

Por último, Weber el más tardío de los tres cronológicamente, presenta una visión multidimensional, donde los factores que determinaban la posición social de una persona son tanto económicos como factores de poder, estatus y prestigio (Silva, 2010).

De esta forma, en la actualidad existen dos visiones contrarias en cuanto a la concepción de la desigualdad. Por una parte, la versión liberal afirma que existe un talento determinado dentro de una sociedad y a su vez diferentes funciones de diferente rango. Por tanto, que un individuo pueda desempeñar las funciones más importantes para la sociedad dependerá de su talento y esfuerzo, estos dos factores lo situarán en una posición social más alta o más baja. Es decir, el esfuerzo y el talento son las claves para explicar la organización social y los diferentes estratos que la componen y, por ende, la respuesta y justificación a la desigualdad social (Silva, 2010).

Por otro lado, la visión estructuralista entiende a la estratificación social a través de una estructura social separada por estratos, conformados por individuos que comparten una situación similar dentro de la propia sociedad. Además, se encuentran dos corrientes dentro de esta visión, si se considera que lo económico condiciona las posiciones dentro de cada estrato, la concepción es marxista. Sin embargo, si se considera que los factores aparte de económicos tienen que ver con el poder y el estatus o una mezcla de las dos, la visión será weberiana. Por tanto, esta concepción afirma que existen factores que a priori ya condicionan la estratificación social y la desigualdad. Es decir, que hay componentes estructurales (Ferreira, 2008).

 Así pues, el paradigma estructuralista/social justifica la explicación necesaria de la desigualdad a través de variables de carácter universal como son el género, la edad, la posición social de los familiares o la condición de sufrir una diversidad funcional o no sufrirla. En definitiva, se puede entender esta visión como:

la desigualdad, entendida como la diferente capacidad de acceso y control de los recursos disponibles, ha sido una constante de la convivencia colectiva de los seres humanos: no ha existido ninguna sociedad perfectamente igualitaria nunca (p.8). (Ferreira, 2008: 8).


DE LA POBREZA A LA COMPLEJIDAD DE LOS PROCESOS DE EXCLUSIÓN SOCIAL 

El concepto de pobreza ha sido muy utilizado en Europa sobre los años 90, sin embargo, ha ido dejando paso al concepto de exclusión social, el cual, es el más usado hoy en día por las ciencias sociales (Hernández, 2010). Asimismo, el concepto de pobreza se define como:

La pobreza hace referencia a la carencia de recursos materiales suficientes para atender las necesidades básicas de una población determinada, que impide vivir de una forma digna. La noción de pobreza alude a “factores materiales cuantificables, a aquellos parámetros que en una sociedad pueden ser considerados en un momento determinado como el mínimo vital necesario para poder vivir adecuadamente. El pobre es el que carece de estos medios y, por lo tanto, lo es en un sentido contextual, en función del propio desarrollo global y de los estándares de la sociedad en la que vive” (Jiménez, 2008: 176).

De este modo, para entender la diferencia conceptual entre pobreza y exclusión, hay que comprender que ambos comparten aspectos, no obstante, no son sinónimos, pero pueden coincidir en múltiples matices. Así, se concibe que la mayoría de veces la pobreza es la consecuencia que provoca la exclusión en un individuo o colectivo. De tal manera, sufrir pobreza puede ser consecuencia de una exclusión social o cultural. Ejemplo de esto es la discriminación en el mercado de trabajo por cuestiones de género o etnia. Sin embargo, la discriminación sólo produce una exclusión claramente visible cuando no permite obtener unos ingresos y, por tanto, una calidad de vida digna, en otros casos, aunque sufran exclusión, será mucho más sutil de detectar.

De esta forma, la definición del sociólogo Castells para el fenómeno de la exclusión social es la siguiente:

"el proceso por el cual a ciertos individuos y grupos se les impide sistemáticamente el acceso a posiciones que les permitirían una subsistencia autónoma dentro de los niveles sociales determinados por las instituciones y valores en un contexto dado" (Castells, 2001: 98).

Por tanto, sin afiliarnos a ninguna perspectiva sobre la desigualdad social, sino centrándonos en todos los factores que las ciencias sociales tienen en cuenta para la comprensión y análisis de la estratificación social, se pueden considerar tres componentes principales que fomentan la desigualdad y la exclusión: El campo económico, el político (poder, autoridad y estatus) y el normativo (reconocimiento y prestigio). Por ende, la distinta posición de individuos y colectivos dentro de la estructura social dependerá de su capacidad y recursos dentro de estos campos (económico, político y normativo).

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BIBLIOGRAFÍA:


Hernández Pedreño, M. (2010). El estudio de la pobreza y la exclusión social. Aproximación cuantitativa y cualitativa. Universidad de Zaragoza, Zaragoza.

Silva, M. C. (2010). DESIGUALDAD Y EXCLUSIÓN SOCIAL: DE BREVE REVISITACIÓN A UNA SÍNTESIS PROTEÓRICA. Universidade do Minho, Departamento de Sociología.

Ferreira, M. A. (2008). LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA DISCAPACIDAD: HABITUS, ESTEREOTIPOS Y EXCLUSIÓN SOCIAL. Universidad de Murcia .

Castells, M. (2001). La era de la información.Fin de Milenio. Alianza editorial.

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