El conflicto entre el campo y la ciudad desde la Sociología


Sociología urbana

CAMPO Y CIUDAD

Fuente: https://pixabay.com/es/photos/search/opuesto/?pagi=2

¿Cuál es la relación entre campo y ciudad?

En la actualidad, se puede hablar de la dicotomía campo y ciudad como una relación de carácter subordinado por parte del primero hacia la segunda. Este fenómeno se puede observar en la mayoría de territorios urbanos, tanto en Latinoamérica como en la Unión Europea. En el caso de España es a partir de los años 1950 y 60 donde se empieza a dar esta situación. Asimismo, entre estos dos ámbitos es el campo el que ha perdido significativamente terreno, subordinándose a la ciudad desde el punto de vista territorial y económico a causa de la gran expansión de las urbes y la influencia de las dinámicas urbanas.

Este fenómeno surge en su totalidad por causas que tienen relación directa con procesos económicos, (Segrelles, 2015) se refiere directamente a estas dinámicas que explican cual es la relación entre campo y ciudad:

Estos procesos, como las migraciones (desplazamientos personales o masivos), la industrialización (producción racionalizada y extendida de mercancías) y la urbanización (concentración de población en las ciudades), representan una influyente concentración de capitales, mano de obra y mercancías en los espacios urbanos. Este papel aglutinador que exhibe la ciudad es anterior a la Revolución Industrial, pero es a partir de este momento cuando adquiere una intensidad, un ritmo y unas proporciones muy específicas (p. 7).

A través de esta explicación, existe una lógica que entiende que cuanta mayor urbanización de un área concreta también aumentará su nivel tecnológico y económico. Así pues, se justifica la concentración de personas y recursos en las urbes para poder aumentar la rentabilidad y el rendimiento económico de dicha zona. Por tanto, a través de esta visión se argumenta que sólo se pueden crear espacios desarrollados a través de la inversión en la industria y en ciudades, negando a los espacios rurales como alternativa (Segrelles, 2015).

No obstante, este punto de vista esconde dos premisas fundamentales; En primer lugar, oculta que el abandonamiento del campo solo beneficia a los inversores de capital que invierten en los sectores industriales y de servicios urbanos, ya que la inyección de población rural a las ciudades representa una gran bolsa de mano de obra de reserva, la cual, hace posible que los salarios tiendan a presionar a la baja. 

En segundo lugar, también se oculta las consecuencias de este tipo de migraciones de carácter masivo, generadoras de problemáticas y desequilibrios entre las zonas urbanas y las rurales. Estos desequilibrios potencialmente negativos, quedan socavados por la atracción que ejercen las urbes hacia los entornos rurales (mayores sueldos, mejores condiciones de vida, comodidad, servicios…) donde se consumen los productos agrarios y, además, se absorbe a la mayor parte de población rural que queda apartada (Segrelles, 2015).

Asimismo, a través del proceso descrito se encuentra un claro predominio de las formas de producción y consumo capitalista sobre el ámbito rural y agrícola. En este proceso, se va extendiendo un modelo cultural basado en comportamientos y formas de consumo que únicamente pueden satisfacerse en los espacios urbanos. De esta manera, las lógicas rurales de carácter familiar y tradicional acaban chocando con el consumo masivo, la acumulación de mercancías y las exigencias productivas. (García Ramón, Tulla y Valdovinos, 1995, Citado en Segrelles, 2015).

¿Por qué se oponen campo y ciudad?

Manifestación de agricultores en Valencia, España

La hegemonía de la ciudad ha sumergido al campo en una crisis profunda que aún sigue dejando marca. Con esto no sólo se hace referencia a las problemáticas surgidas en el éxodo rural, a estas se suman: los grandes costes que tiene que hacer el agricultor para la producción y su posición de debilidad en la cadena de valor enfrente de los intermediarios. 

Esta relación de explotación que se ha acentuado con el sistema capitalista es comparable con otras tendencias globales de funcionamiento del propio sistema. Ejemplo de esto se encuentra en la relación actual que existe entre los diferentes países del mundo pertenecientes al centro y la periferia, caracterizada por un intercambio desigual en favor de los primeros. 

De esta manera, el campo se convierte en un espacio despojado de sus recursos económicos y humanos  utilizados por las grandes ciudades, ya que en estas es donde van a parar todos los productos provenientes del entorno rural (comida, materias primas, mano de obra…). Este proceso tiene consecuencias directas sobre los espacios rurales, los agricultores y su capital ahorrado. El campo se queda de esta manera desprotegido y en situación de clara vulnerabilidad: falta de relevo generacional, poco dinero, malos servicios y abandono, dejando atrás cualquier opción de prosperar (Segrelles, 2015).

Campo vs Ciudad: los procesos actuales

Fuente: https://pixabay.com/es/photos/el-gran-r%C3%ADo-molino-de-viento-2291742/


Existe un aumento de las áreas periurbanas tanto en la UE (España) como en Latinoamérica. Esta tendencia viene dada a causa de las consecuencias del desarrollo metropolitano actual y el gran crecimiento de las ciudades. Proceso que está generando la aparición de extensas zonas entre el centro de las ciudades y los hábitats rurales colindantes. Esta presión ejercida por la ciudad hacia el campo es causada por la influencia que ejerce la expansión de las urbes junto con la ocupación de grandes zonas a través de los equipos e infraestructuras urbanas, todo esto lleva a la fragmentación del campo y del espacio productivo agropecuario como tal. 

A su vez, existe otro fenómeno como el de la especulación económica del terreno agrícola, altamente perjudicial para las zonas periurbanas y que está íntimamente ligado a la expansión de las urbes. La planificación territorial que se lleva a cabo a través de los agentes urbanos como pueden ser promotores inmobiliarios, propietarios industriales o la propia administración pública, implica que el valor del suelo aumente perjudicando a los agricultores. De este modo, la pérdida de rentabilidad económica desde el punto de vista agrícola, se convierte un obstáculo para el alquiler o la compra de terreno por parte de los agricultores para aumentar sus explotaciones y su producción. (Segrelles, 2015; Baudrón, 2010).

Conclusión

Cultivo de arroz en la huerta periurbana de Valencia, España.

En conclusión, el entorno rural queda sometido al espacio urbano. Estos dos espacios cada vez presentan unas fronteras más difusas. La actividad urbana y las lógicas mercantiles capitalistas que forman parte de las tendencias de expansión urbana han relegado al campo a una situación de total subordinación, salvo que la propia actividad agrícola que se promueva sea una actividad competitiva y rentable (Segrelles, 2015; Baudrón, 2010).

Sin embargo, las zonas periurbanas agrícolas son territorios que tienen un valor que va muchos más allá de la mera rentabilidad económica, representa un paisaje característico, el cual es el seno de una actividad agrícola histórica formada por un rico patrimonio cultural, social, económico y medioambiental que está en peligro de desaparecer (CESE 2005; Ferrandís, 2007).

Si os ha gustado el artículo os invito a que me sigáis en https://twitter.com/SOLER2911

Bibliografía

Baudrón, S. (2010). El mundo global y la transformación de las áreas metropolitanas en América Latina, Dentro de Globalización y agricultura periurbana en la Argentina, escenarios, recorridos y problemas. Coordinadora Ada Svetlitza. Maestria en estudios sociales y agrarios FLACSO.

Connolly, P. (1999). ¿Cual megalopolís? dentro de Territorio y cultura en la ciudad de México. Universidad Autónoma de México. Coordinadores Javier Delgado y Blanca Ramírez.

Ferrandis, I. G. (2007). Los espacio periurbanos como recursos didácticos: El caso de la Huerta de Valencia. Universidad Católica de Valencia, Valencia.

Parlamento Europeo. (2005). Dictamen del Comité Económico Social y Europeo sobre agricultura periurbana (CESE).

Segrelles, J. A. (2015). Agricultura periurbana, parques naturales agrarios y mercados agropecuarios locales: Una respuesta territorial y productiva a la subordinación del campo a la ciudad. Universidad de Alicante, Departamento de Geografía Humana, Alicante.








Comentarios

  1. Es necesario entender desde la mentalidad, como se crean, traslapan y mutan los modos de existir de ocupantes de espacios en ese amplio espectro entre los extremos de modos de vida rurales vs urbanos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares