Cine y ecología: Hayao Miyazaki desde las Ciencias Sociales


En este artículo analizaremos dos películas del director japonés Hayao Miyazaki
. En concreto, Nausicaa del Valle del Viento y La Princesa Mononoke. Estas obras cinematográficas aparte de tener una gran calidad artística representan con fuerza grandes problemáticas medioambientales y ecologistas. 

En el presente texto se abordarán diferentes conceptos que entiendo vitales para comprender las películas y hacer una reflexión constructiva; intentaré no desvelar la trama para que los que no hayan visto los largometrajes puedan verlos sin problema y a su vez reflexionar sobre los conceptos tratados en el texto.

Nausicaa del Valle del Viento

Nausicaa, personaje protagonista del film


Esta película de 1984 nos traslada a un futuro post-apocalíptico donde la humanidad ha contaminado la tierra durante cientos de años a través de guerras globales. En la película, situada mil años después de la Guerra Mundial, los humanos conviven con unos nuevos ecosistemas de grandes bosques tóxicos donde habitan grandes insectos que se expanden por todo el planetaNausicaa es una adolescente que vive en el Valle del Viento, un pequeño reino rural muy cercano a uno de estos ecosistemas denominados "El mar tóxico".

Nausicaa es una especie de científica y naturalista autodidacta que estudia "El mar tóxico" como espacio natural, se siente realmente fascinada por la naturaleza que lo compone e intenta comprender y mejorar la convivencia de su pueblo con este, ya que su gente se ve azotada continuamente por las esporas tóxicas que el mar desprende.
  
A lo largo del largometraje iremos observando como toda la trama gira entorno a la dualidad Humanidad/Naturaleza y la necesidad de comprensión por parte de la primera frente a la segunda. Además, también encontraremos un claro mensaje antibélico, ya que en la trama participan países en conflicto, los cuales son los principales culpables de las problemáticas a las que Nausicaa y el pueblo del Valle del Viento deben hacer frente.

La Princesa Mononoke

San y Ashitaka, personajes protagonistas del film


La película fue rodada en 1997 y nos traslada al Japón del periodo Muromachi, que transcurrió entre los siglos XIV y XVI

Ashitaka es uno de los dos protagonistas del film junto con San "la princesa mononoke". Ashitaka es un príncipe de los Emishi que se ve obligado a partir hacia el oeste de Japón después de que un demonio ataque a su pueblo y le provoque una maldición en su brazo, la cual se va expandiendo en forma de mancha negra por todo su cuerpo.

Él y su pueblo viven en un valle escondido, ya que son una minoría perseguida por el emperador, siendo un pueblo rural y tranquilo que vive en armonía con el ecosistema del valle. En su viaje hacia el oeste entrará en las zonas más industrializadas del país, llegando finalmente a una ciudad productora de hierro que colinda con un bosque primigenio donde los animales no son simples bestias, ya que el poder espiritual y mágico del bosque les otorga capacidades extraordinarias. Ashitaka nos mostrará su manera de observar, entender y afrontar un conflicto que incumbe a las criaturas del bosque representantes de la naturaleza y a la ciudad productora de hierro, símbolo de la industrialización y del progreso tecnológico de la humanidad.

El etnocentrismo: Una visión que aparta a los pueblos rurales e indígenas

El etnocentrismo es un concepto que indica una actitud individual o grupal que presupone que la cultura propia es el único paradigma válido para analizar e interpretar tanto la realidad como el comportamiento de grupos pertenecientes a otro tipo de culturas.

La ciencia y la modernidad proveniente de occidente han expandido una cosmovisión de carácter etnocentrista alrededor del globo. En la actualidad, el capitalismo global ha consolidado su hegemonía cultural entrando en interacción con el resto de expresiones culturales del planeta, creando un intercambio entre las culturas locales y la cultural capitalista global.

Asimismo, muchas de las culturas locales a las que hacemos referencia están representadas por  pequeñas poblaciones  rurales. En el caso de España, podemos encontrar múltiples ejemplos de poblaciones rurales donde el sector primario es su principal motor económico y donde existen unas cosmovisiones y una manera de relacionarse con el entorno muy diferente a las grandes urbes. Por otro lado, los pueblos indígenas latinoamericanos o las localidades más rurales de Japón (que es donde se sitúan las películas) también pueden servirnos de ejemplos de cultura local.

Nausicaa y Ashitaka  personajes que representan las culturas locales


Las películas tratadas en el texto nos muestran el choque de este tipo de culturas locales con la industrialización y los grandes imperios. De este modo, tanto Nausicaa como Ashitaka son los representantes de estas culturas y deberán hacer grandes esfuerzos para adaptarse a este intercambio cultural que tiene toda la pinta de dejar mal parada a sus respectivas sociedades. 

Por otro lado, los personajes nombrados en el párrafo anterior se muestran en la película como personas con una mentalidad altamente ligada y comprensiva con la naturaleza. El origen y las costumbres de las localidades de donde proceden les otorgan esta visión ambientalista que es transmitida en las películas a través de sus acciones, sentimientos y manera de entender los conflictos que se les presentan, los cuales, están altamente ligados a los métodos abusivos que tienen los humanos al relacionarse con el medio natural. 

El director nos enseña como las culturas rurales más ligadas a la naturaleza son un claro ejemplo de cómo la humanidad puede convivir de una manera sostenible con su medioambiente. Ashitaka o Nausicaa  acaban siendo personajes que dan una lección de sabiduría frente a conflictos medioambientales originados por la acción de la civilización industrial y su progreso.

Manifestación de población indígena en Latinoamérica


De esta manera, las películas transmiten un mensaje muy reconocible hoy en día. Las zonas rurales  se tienen que enfrentar a problemáticas causadas por la precariedad económica, la falta de oportunidades, pocos servicios y equipamientos públicos, el éxodo de población joven a las urbes, la explotación industrial, etc.

Por otro lado, en el plano cultural  encontramos las cosmovisiones locales que conforman los paisajes rurales compuestos no solo por gente que allí vive sino también por una arquitectura determinada, unos saberes de como producir de manera sostenible y, en definitiva, una cosmovisión sobre ese entorno que se crea a través de la vivencia. 

En la actualidad, las comunidades locales e indígenas se ven amenazadas por la cultura capitalista global. La pérdida de estas cosmovisiones se traduce en una pérdida de diversidad cultural, de entender, observar y relacionarse con el mundo. 

Hay que destacar que en muchas de estas cosmovisiones encontramos un conjunto de normas, valores y dinámicas originadas por la acumulación de vivencias de varios siglos que pueden ser clave para encontrar soluciones prácticas en cuanto a la sostenibilidad  ambiental, algo fundamental hoy en día con el gran reto que va a suponer el cambio climático. Es paradójico, pero los paradigmas culturales más amenazados puede que tengan la respuesta y la solución a cómo debemos relacionarnos con el medio para transcender hacia una sociedad realmente sostenible. Por tanto, con la desaparición de estas, también desaparecen las oportunidades de mejorar.

El conflicto Humanidad vs Naturaleza

Escena de La princesa Mononoke


El conflicto entre humanidad y naturaleza está inmerso en las estructuras de las dos películas de Miyazaki. Este conflicto es tratado en profundidad por la sociología medioambiental y la teoría ecológica

Desde las Ciencias Sociales el concepto de naturaleza y sus manifestaciones son considerados como una construcción social. De esta manera, el concepto de naturaleza se nos presenta distinto dependiendo de la cultura desde que se observe. Por tanto, cada cultura dependiendo de su propia conceptualización de naturaleza desarrollará un tipo determinado de relación con su entorno. Esto nos muestra la importancia de abordar el tema ecológico también desde las Ciencias Sociales para poder comprender los comportamientos colectivos que acaban generando ciertas actitudes o problemas medioambientales.

Desde este punto de partida es fundamental comprender el papel de la ciencia como herramienta decisiva en el proceso de dominación de la naturaleza. Ligada a la ciencia se encuentra la separación conceptual entre lo social y lo natural, algo duramente criticado por la ecología pues no deja de ser un constructo social, el cual, es nocivo para la sostenibilidad ambiental puesto que esta separación provoca en el individuo y en la sociedad moderna la falsa ilusión de que lo humano no pertenece el plano natural.

Nada más lejos de la realidad, somos parte de un gran ecosistema que reside en el planeta tierra, esta concepción errónea de entender la naturaleza como algo externo a la humanidad y no como un todo del cual formamos una pequeña parte es una condición obligatoria para que se produzca y se legitime la explotación indiscriminada del medio natural. Sin duda, este proceso de dominación legitimado por esta lógica ha beneficiado a la expansión del sistema capitalista, articulando a su alrededor conceptos como el progreso y dejando de lado los conceptos de sostenibilidad o ecología.

En la actualidad, observamos como las lógicas conceptuales explicadas en el párrafo anterior se han traducido en un sistema de dominación del que se benefician unos pocos respecto a muchos. Las diversas culturas locales y lo espacios de población rural se ven claramente perjudicados por las acciones capitalistas en su relación con el entorno natural. 

Además, esta forma de actuar ha conformado una serie de relaciones de poder desiguales entre países desarrollados y subdesarrollados, relaciones muchas veces marcadas por los espacios naturales ricos en materias primas útiles para la producción capitalista. Por tanto, los procesos de degradación medioambiental y cambio climático actuales están ligados a la desigualdad social, conformando dos caras de la misma moneda ligadas entre sí por el sistema que las genera.

En definitiva, os recomiendo que veáis estas películas aptas para todo el público que os harán reflexionar  desde el más pequeño hasta el más mayor sobre las premisas brevemente tratadas en este artículo, espero que disfrutéis de un cine ecologista necesario como nunca en estos tiempos.

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Aquí os dejo las reseñas de las respectivas películas en Filmaffinity y  sus fabulosas bandas sonoras:


                                      Crítica de La princesa Mononoke


                                     

                             Crítica de Nausicaa del Valle del Viento










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