La pobreza como mercancía

 

La idealización es un obstáculo al que debe enfrentarse todo aquel que pretender llegar a la verdad. Los imaginarios, los estereotipos, lo que damos por sentado, en muchas ocasiones forman parte de una idealización que no nos deja ver las situaciones con objetividad.

De esta manera, el fenómeno descrito afecta de una manera más agresiva si cabe sobre las Ciencias Sociales, pues lo queramos o no, el objeto de estudio de la Sociología es el ámbito subjetivo. Es decir, todas aquellas representaciones materiales (zonas urbanas/comunidades) y no materiales (signos, símbolos, significados y lenguaje) que parten de la interacción de cada uno de nosotros y nosotras con nuestro entorno, por tanto, que surge de la interacción entre sujetos sociales.

Asimismo, la idealización surge en un proceso difícil de describir donde entran en juego los imaginarios colectivos. De esta forma, los intercambios sociales y culturales son partícipes de generar significados, símbolos y en general de inculcarnos patrones sociales que muchas veces son injustos, que pueden ser machistas, xenófobos…y por supuesto, también lo contrario, pueden ser tolerantes y feministas. No obstante, a través de la interacción social más profunda, a través de la generación colectiva de signos y significados, siempre existe el riesgo de caer o en una interpretación injusta o en una compresión irreal de nuestro contexto social.

Los estereotipos, lo que damos por sentado, se construye a través
de nuestra interacción con el entorno social. La pobreza es un factor negativo en la creación de estereotipos que estigmatizan.


 

La Idealización de la pobreza

El capitalismo lo mercantiliza todo. En un primer acto de choque frontal con los movimientos sociales que surgen en reivindicación a este siempre hay conflicto. Sin embargo, con el paso del tiempo el sistema capitalista tiene una capacidad camaleónica para salirse con la suya, se camufla, se va insertando en las filas de los demás, desgasta. A través de la educación y el bombardeo de los medios de comunicación gana siempre las batallas culturales y, sobre todo, económicas. La ley del mercado siempre vence, y vence de una manera muy concreta; convirtiendo a su contrincante en una marca, comercializándolo.

Violencia Simbólica; En las ciencias sociales se utiliza para describir una relación social asimétrica donde el "dominador" ejerce violencia indirecta y no físicamente directa en contra de los "dominados", los cuales no la evidencian o son inconscientes de dichas prácticas en su contra, por lo cual son "cómplices de la dominación a la que están sometidos" (Pierre Bourdieu, 1994)


“La Violencia Simbólica”
es un concepto clave en Sociología, también para lo que se pretende explicar en el texto. Si se ponen ejemplos podemos encontrar múltiples de una manera simple: Qué una mujer baile una canción de reggaetón (o del estilo musical que sea) la cual hace apología a la violación, denigra la figura femenina, la sexualiza hasta el extremo de despersonificarla y convertirla en un objeto es “Violencia Simbólica”. Se pueden encontrar más ejemplos dentro del campo de la dominación patriarcal, uno bastante polémico en nuestro país es el burka; prenda tradicional usada por mujeres de religión islámica, desmascara otra situación similar. Pero también existen la contrapartida europea totalmente diferente, pero a la vez tan próxima a causa de la "Violencia Simbólica", y nos referimos a aquellas “mujeres florero” que portan ostentosos vestidos y joyas al lado de su marido. Lo descrito es un ejemplo igual o más clarificador que los otros, en este sentido la mujer es partícipe de su dominación, portando las mercancías que a su vez marcan su precio y muestran un atributo del poder económico de su “propietario”, su acompañante masculino.


Donald y Melania Trump simbolizan a la perfección la pareja:" Hombre poderoso/Mujer florero"

Pero volvamos al capitalismo y a su capacidad para mercantilizar los movimientos contrarios al sistema. Esta acción se ve de una manera clara dentro de la idealización de la pobreza; la pobreza se ha convertido en una marca, una marca cultural y por tanto se le atribuyen cualidades fantásticas. De esta forma, encontramos el barrio, aquella expresión sociourbana donde en mayor o menor medida azota la terrible desigualdad social, la exclusión y la pobreza. El barrio ha sido y es un espacio comunitario rico y muchas veces combativo y reivindicativo, pero también es un espacio urbano donde las problemáticas sociales que genera el capitalismo azotan con más fuerza ¿Hay que reivindicar el barrio como espacio social? Sí, y luchar por unas mejores condiciones de vida ¿Debemos idealizarlo como algo idílico? No, el barrio es lo que es, nuestro hogar, sí, pero en el barrio el racismo, el machismo y la desigualdad social no se muestran de una manera sutil, lo hacen sin cortavientos, con la cara descubierta, zarandean a su población de una manera directa. El barrio es un lugar precario, por tanto, quien sufre las consecuencias de la estigmatización lo hace de manera severa.


Barrio histórico de la ciudad de Valencia; el Cabanyal

De esta manera, y en forma de conclusión, las expresiones culturales que idealizan y comercializan el barrio como puede ser cierta música urbana (como el "Trap"), nos muestran cómo vamos perdiendo la batalla en el plano cultural. La mercantilización de lo pobre parece la última moda en el mercado capitalista musical y triunfa en muchos estratos sociales diferentes. Que la gente de clase media o alta se sienten atraídos por lo "afrodisíaco de estos productos" es normal pues están alejados de su realidad. No obstante, la gente de clase obrera debe hacer una reflexión más profunda, pues que alguien lleve un chándal de Gucci no significa nada, pero si esa persona es pobre o alguien de barrio la cosa cambia, porque señoras y señores la mercancía que enseña el videoclip en este caso no es el chándal.


Autor: Álvaro Soler Martínez.

Twitter del Autor

Comentarios

Entradas populares