Captain Fantastic desde la sociología

 

Captain Fantastic desde la sociología

Cartel promocional de la película Captain Fantastic (2016). Extraído de: https://www.filmaffinity.com/es/film552091.html


En este artículo volveremos a usar el cine para adentrarnos en cuestiones relacionadas con las ciencias sociales.

En concreto, hablaremos de la película norteamericana Captain Fantastic y las diversas moralejas que este film nos plantea sobre la sociedad de consumo, la educación, la enajenación o la vida en sociedad.

El análisis lo realizaremos sin desvelar partes trascendentales de la trama, pues entendemos que no es necesario. Así podréis leer el artículo y posteriormente sacar vuestras conclusiones con el visionado de la película (los que no la hayáis visto).


Captain Fantastic desde la sociología: Sinopsis y cuestiones sociológicas 

Captain Fantastic nos traslada a los bosques profundos del condado de Washington, Estados Unidos. En estos parajes naturales, bastos y espectaculares, una pareja de activistas de clase media decide apartarse de la civilización para criar a sus hijos e hijas alejados del capitalismo de consumo.

Han educado durante una década en estos bosques a sus seis hijos que tienen entre cinco y veinte años. Los jóvenes son auténticos atletas, totalmente capaces de vivir en las duras condiciones del bosque; cazan, recolectan y son autosuficientes.

Por si esto fuera poco, la educación que reciben es excelente; estudian astrofísica de nivel avanzado (la teoría M), filosofía (Hegel, Aristóteles), Literatura (Lolita)…

En pocas palabras, son educados al más puro estilo del rey filósofo de Platón. El cual defendía en su obra la república que los gobernantes de la utópica Calípolis (la ciudad estado ideal para el griego) deberían ser filósofos, o dicho de otro modo, los monarcas deberían “filosofar genuina y adecuadamente” (La República, 437d).

Platón también plantea un modelo de educación para estos reyes filósofos dividido en cuatro partes:

En primer lugar, la educación primaria general; que debe durar hasta los 18 años conjunto a dos años de entrenamiento físico de alta intensidad.

La segunda etapa irá dirigida a los que hayan superado la primera, y consistirá en 10 años de riguroso estudio sobre la matemática.

En tercer lugar, después de superar la etapa anterior, el estudiante se centrará en aprender dialéctica durante cinco años.

Por último, el aprendiz deberá pasar 15 años de aprendizaje gobernando la polis

Según Platón, solo a través de este método educativo el rey podrá comprender la idea del Bien.

Es curioso ver los paralelismos entre la filosofía de Platón y la educación que reciben los niños y niñas protagonistas de Captain Fantastic.

Sin embargo, que hayan sido educados aislados de la sociedad (aun con una educación inigualable) los convierte en torpes sociales. No saben nada de la vida en sociedad.

Esto será el pilar base en torno al que girará la película. Asimismo, después de un acontecimiento negativo, los protagonistas se verán empujados a realizar un viaje por Estado Unidos y salir de la Calípolis que habían creado entre los bosques de Washington.

 

Paisaje de un bosque en el condado de Washington. Fuente: Pixabay

Captain Fantastic desde la sociología: La sociedad de consumo 

La película de Captain Fantastic realiza una suspicaz crítica a la sociedad de consumo. Los padres de los protagonistas deciden criar a sus hijos e hijas alejados de la civilización, aislados.

¿Qué los lleva a tomar tan extrema decisión? ¿Realmente es tan descabellada? 

Conforme va avanzando el film nos damos cuenta que el padre de los jóvenes, interpretado por Viggo Mortensen, tiene razón en muchas de las cosas que plantea o critica. Es alguien muy culto y que ha sido capaz de dar una educación académica a sus hijos muy superior a la media norteamericana.

¿Entonces por qué motivos una persona de este perfil toma una decisión tan radical? ¿Por qué decide alejarse de la sociedad? ¿Por qué rechaza de manera tan tajante la sociedad de consumo?

Grafiti con la frase: La sociedad de consumo nos consume. Autor: Mario Felipe Espinoza. Fuente: Flickr. Licencia: (CC BY-NC-ND 2.0).


El sociólogo Zygmunt Bauman realizó un profundo análisis sobre la sociedad de consumo y como esta nos afecta en nuestra condición de sujetos sociales.

Bauman usa el término de modernidad líquida para hacer referencia a la etapa actual de la sociedad donde:

las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden como hábitos y en una rutina determinada (Bauman, Vida Líquida, p.9).

La modernidad líquida de Bauman nos sumerge en una manera de vivir que el propio sociólogo denomina como vida líquida.

En este contexto, Bauman hace referencia a que la modernidad líquida nos conduce inevitablemente a una incertidumbre vital.

En la sociedad actual, todas las acciones o estrategias que nos planteamos enfocadas hacia el futuro envejecen con rapidez y siempre están sometidas al fantasma de quedar obsoletas.

Vivimos rápido, tenemos que estar a la moda, formándonos constantemente, aprendiendo idiomas, cambiando de trabajo, de ciudad, de amistades y de relaciones sentimentales. La vida se nos diluye como agua entre las manos; una vida líquida.

Zygmunt Bauman. Autor: Forumlifest. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: CC-BY-3.0

De esta manera, lo descrito en el párrafo anterior nos lleva a una problemática; la problemática de la identidad.

Según Bauman, es altamente difícil poder generar una identidad como sujeto de manera estable. Sobre todo si estamos sometidos por el propio sistema social a un reacondicionamiento, renovación y reciclaje constante y forzoso.

Así pues, la vida líquida es una vida devoradora. En la vida líquida actual todos los objetos del mundo que la componen (tanto seres vivos como inertes) son objetos de consumo, y, por tanto, objetos que son usados y tirados cuando pierden su utilidad.

Esto genera una vida social en la cual estamos permanentemente persiguiendo una meta inalcanzable. Precisamente esto es la clave de que funcione tan bien la sociedad de consumo.

Hablar de una sociedad de consumidores… Significa decir, además, que la percepción u el tratamiento de la práctica totalidad de las partes del escenario social… Tienden a estar guiadas por un síndrome consumista.  Así, la política de la vida… Tiende a ser reconfigurada a imagen y semejanza de los medios y de los objetos de consumo y siguiendo las líneas implícitas en ese síndrome consumista (Zygmunt Bauman, Vida Líquida, p. 112)

Por tanto, en Captain Fantastic se nos plantea la duda de ¿Vale la pena realmente formar parte de una sociedad así?

Los protagonistas de la película toman la decisión de alejarse, de aislarse de este contexto planteado en los párrafos anteriores, y en cierto modo, puede parecer comprensible.

Captain Fantastic desde la sociología: La enajenación/alienación 

La película de Captain Fantastic nos muestra una familia que vive aislada de la sociedad. Esto podría ser un obstáculo para desarrollarse como personas, para conformar una identidad, pues se han relacionado con muy pocas personas de manera continuada.

No obstante, la película nos va enseñando como esta familia tiene una identidad de grupo e individual mucho más fuerte y formada que el resto de personajes que viven una vida "normal".

Los jóvenes criados por el Captain Fantastic (su padre) son altamente críticos, tienen una gran capacidad de resolver los problemas, de entender la realidad, de adaptarse a las adversidades y son sujetos que se mueven por unas ideas y convicciones las cuales han llegado a través de sus propias reflexiones. Es decir, en una sociedad donde la enajenación es la norma ellos y ellas parten con ventaja.

¿Pero qué es la enajenación/alienación? Este concepto es una de las premisas principales de Karl Marx.

A través de este término, Marx parte de que el trabajo otorga la capacidad al humano de transformar la realidad natural. Es decir, de influir en su entorno

Asimismo, en el trabajo artesanal el artesano participaba plenamente desde que tenía una materia prima hasta que la misma a través del proceso productivo se convertía en mercancía. Pero esto cambia con el trabajo industrial, ya que el propio trabajador pierde el control sobre la mercancía final que se obtiene en el proceso productivo y, justamente esto, es el resultado de la alienación en el trabajo

Es decir, el producto pasa a dominar al trabajador, el trabajador pasa a ser una parte más de la cadena de producción capitalista y se transforma en un siervo del objeto que antes producía en su totalidad el mismo

Adaptación en acuarela del grito de Edvard Munch. Fuente: Pixabay


No obstante, el filósofo Byung-Chul Han realiza una vuelta de tuerca sobre este concepto actualizándolo al contexto del capitalismo neoliberal de hoy en día.

Para este filósofo coreano la situación respecto al trabajo ya no se puede entender desde los postulados marxistas clásicos. El neoliberalismo lo ha cambiado todo.

La alienación en el neoliberalismo se nos presenta como una falsa libertad a través de conceptos como la autorrealización o la autooptimización.

En el capitalismo neoliberal ya no tenemos de manera tan presente al explotador burgués que nos obliga a trabajar y nos fuerza a una situación de explotación/enajenación.

En cierto modo, aunque la figura del capitalista sigue estando presente (al igual que las clases sociales), la explotación en el neoliberalismo surge de nosotros mismos; nosotros y nosotras nos autoexplotamos creyendo que nos estamos realizando como personas, buscando una identidad.

No obstante, siguiendo los postulados de Byung-Chul Han, lo que ocurre realmente es que estamos siendo sometidos a las exigencias del neoliberalismo, las cuales nos fuerzan a ser sujetos totalmente moldeables y sumisos a sus lógicas económicas.

Este proceso de búsqueda de una falsa identidad no tiene fin, sigue la misma lógica que el consumo masivo. 

Es una carrera sin meta en la que el resultado es la destrucción y la fragmentación de nuestra identidad como sujetos.

En palabras del propio Byung:

Esta autoalienación se produce justamente en el curso de los procesos de autooptimización y autorrealización. En el momento en que el sujeto que se siente forzado a aportar rendimientos se percibe a sí mismo —por ejemplo, su propio cuerpo— como un objeto funcional que hay que optimizar, entonces se va alienando progresivamente de él. A causa de la falta de negatividad, esta autoalienación prosigue sin que nos demos cuenta. No solo la autoexplotación resulta autodestructiva, también esa autoalienación que se expresa patológicamente como trastorno en la percepción neuropsicológica del organismo. La anorexia, la bulimia o el trastorno de sobreingesta compulsiva son síntomas de una progresiva alienación de sí mismo. Al final uno ya no siente su propio cuerpo. Texto del filósofo surcoreano Byung-Chul Han, publicado por primera vez en su libro "La expulsión de lo distinto" Extraído de www.bloghemia.com.

De esta manera, como se puede deducir con los descrito, vivir en una sociedad de voraces consumidores y de autoexplotación infringida no es muy alentadora.

En definitiva, os recomiendo que visualicéis la película de Captain Fantastic ya que plantea con perspicacia estas cuestiones expuestas.

¿Es la solución aislarse de la sociedad? ¿Necesitamos cambiar de modo de vida para encontrar nuestro lado más humano? ¿Existe alternativa al neoliberalismo voraz y al consumismo sin escrúpulos?

Esto son preguntas ineludibles que deberemos contestar todos nosotros y nosotras como sociedad y como individuos. 

Algunos puede que encuentren el camino hacia la salida de la caverna de Platón, otros no, quizá eso no sea lo importante, quizá lo importante sea quedarse parados y dejar que la vida líquida pase entre nuestras manos.


-Si os ha gustado el artículo os invito a que me sigáis en Twitter del autor: Álvaro Soler Martínez.

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