El racismo desde la sociología


El racismo desde la sociología

Autor: Macaa 31/12/2013. Fuente: Wikimedia Commons. Licencia: (CC-BY-SA-3.0)


El racismo es un tema tratado ampliamente en la sociología. En la actualidad, es una variable fundamental para entender problemáticas como la exclusión social, la discriminación o la violencia en la sociedad, entre otras.

De esta manera, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de la ONU en 1965, definió el término racismo como:

"toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u    origen nacional étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el    reconocimiento, goce o ejercicios en condiciones de igualdad de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública ".

Mapa de las primeras migraciones humanas en el paleolítico. Autor: Ephert, 01/10/2011. Fuente: museum.kyushu-u.ac.jp/WAJIN/113.html (CC BY-SA 3.0.)


El racismo desde la sociología: la xenofobia 

Desde tiempos remotos, donde las primeras organizaciones sociales se iban conformando a partir de la revolución neolítica. Los colectivos humanos fueron construyendo una visión de identidad de grupo. Esto supuso que se vinculara todo lo que rodea al grupo al que uno pertenece con la seguridad y el bienestar propios. Pero, además, todo lo que rodeaba a otros grupos humanos foráneos, se vinculaba y se vincula en muchas ocasiones a la incertidumbre, la inseguridad, incluso al miedo o al odio.

De este modo, el término xenofobia es diferente al de racismo y proviene del griego “xenos” (extranjero) y “phobos” (miedo). Su significado hace referencia al rechazo, la discriminación o el odio hacia un individuo o colectivo por ser extranjero. Es decir, por su condición de migrante.


El racismo desde la sociología: la especie humana, una sociedad históricamente migrante

Las migraciones han conformado y conforman el mapa histórico de la Humanidad. Las personas han migrado desde los mismos orígenes de la especie humana, comenzando por el continente africano en un primer lugar y después expandiéndose por el resto del globo. 

Estas primeras migraciones humanas del paleolítico fueron el primer gran desplazamiento migratorio de la humanidad hace unos 60.000 años. Desde entonces no hemos parado de ser una especie esencialmente migrante, lo que choca con los discursos racistas y xenófobos de la ultraderecha, el fascismo o los discursos de odio en general.

Hoy en día, de hecho, las migraciones forman parte del fenómeno de la globalización, siendo una dimensión más de este proceso. Así pues, las migraciones se pueden definir como el conjunto de flujos de población que se desplazan desde un país de origen hacia otro destino. Los motivos de estos desplazamientos suelen ser diversos, predominando los económicos, aunque también se encuentran otras razones pertenecientes al ámbito político o sociocultural, como huir de un conflicto armado o por persecuciones ideológicas.

En la actualidad, se tiende a dar una explicación individualista por parte del “statu quo” y los medios de comunicación sobre los motivos de la inmigración. Es decir, se entiende la inmigración a través de motivaciones personales (del inmigrante) el cual toma la decisión de desplazarse a otro país para obtener unas mejores condiciones de vida. No obstante, aunque esta explicación es válida, deja de lado una parte muy importante del fenómeno migratorio: los motivos contextuales o estructurales.

De esta manera, la migración tiene una motivación estructural que se centra en las relaciones históricas y sociales que existen entre los países de origen y destino. Por tanto, las migraciones no pueden ser comprendidas únicamente a través del prisma individual, sino que también se debe tener en cuenta el contexto, el ambiente, la sociedad, la cultura y la historia de las personas que migran.

Lo contrario sería caer en el llamado error fundamental de atribución, una percepción errónea (típica además de las sociedades occidentales) de explicar la conducta de las personas únicamente a cuestiones estrictamente individuales.

Además, como ya se ha nombrado se puede añadir a esta explicación que las migraciones deben entenderse como parte de la globalización. En la actualidad, se han reducido los controles para el intercambio de productos, capital, información y conocimientos, sin embargo, paradójicamente han aumentado las políticas de control en los movimientos poblaciones de las últimas décadas.

Autor: Albar Arraitz, 17/10/2009. Fuente: Flickr. Licencia: (CC BY-NC-SA 2.0)


No solo esto, sino que la inmigración ha sido empleada por los diferentes movimientos de ultraderecha (en los países receptores) como un arma argumentativa para sus discursos racistas y xenófobos, ya que estas nuevas corrientes migratorias del siglo XXI han representado un fenómeno perfecto para que los discursos ultraderechistas generen un relato de “chivo expiatorio”, donde la población inmigrante es la supuesta causante de las problemáticas estructurales que azotan la sociedad occidental o el país en cuestión.

Es decir, la vieja táctica de la extrema derecha de fabricar un enemigo y utilizarlo como elemento para ganar apoyo popular, tal y como hizo Adolf Hitler y el nazismo con la etnia judía, pero aplicado a las personas migrantes. De hecho, el discurso antiinmigración constituye la base principal de la mayoría de los discursos de la ultraderecha europea y americana, como Donald Trump (EEUU), Marine Lepen (Francia), Santiago Abascal (España) o Alexander Gauland (Alemania), entre otros.

No en vano, la crisis de refugiados procedentes de la Guerra de Siria coincidió con un crecimiento de buena parte de estos partidos, aproximadamente hacia el año 2017.

Paradójicamente, la economía capitalista siempre ha estado caracterizada por procesos migratorios, los cuales han estado vinculados a los contextos sociales y políticos de la época. Un ejemplo de esto se puede encontrar al inicio del capitalismo moderno, donde el crecimiento de las ciudades a causa de la industrialización se llevó a cabo a través de un éxodo rural que se ha ido repitiendo de forma cíclica.

Por otro lado, la formación de países como Estados Unidos se produjo a través de masas poblaciones europeas durante el siglo XIX y XX. Es decir, de inmigrantes.

Vídeo realizado en su totalidad por Humberto Perdomo Tamayo


El racismo desde la sociología: el término raza un concepto racista

Hasta la primera mitad del siglo XX predominaba una concepción racista que presentaba una sociedad humana separada por razas. Esta visión fue apoyada por la ciencia en general durante algunos siglos.

No obstante, a partir de 1950 la clasificación de la humanidad por razas empezó a ser duramente criticada y sustituida por la concepción actual. 

De esta manera, en la actualidad existe el consenso que defiende que únicamente existe una raza, la raza humana, y que para referirse a la diversidad dentro de las sociedades es más acertado utilizar el término de etnia. 

De esta forma, lo expuesto en los párrafos anteriores indica como tanto las concepciones racistas como xenófobas se sostienen sobre construcciones y estereotipos socialmente establecidos

En definitiva, la biología ha demostrado que los seres humanos son 99,9% idénticos genéticamente independientemente de la etnia, apariencia física o lugar al que pertenezcan. Todo lo descrito en el texto nos conduce a la conclusión de que las discriminaciones por raza o lugar de nacimiento no se sostienen, pues las sociedades humanas han sido históricamente migrantes y la biología ha demostrado con creces que la única raza que existe es la raza humana.

- Este artículo se ha realizado en colaboración con  Humberto Perdomo Tamayo. Si os ha gustado el artículo os invito a que me sigáis en Twitter del autor: Álvaro Soler Martínez.

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