WALL-E y la sociología: una película social, ecológica y anticonsumista

WALL-E y la sociología: una película social, ecológica y anticonsumista

 

Imagen de WALL-E. Autor: ZUVIEH S.F, 31/07/2008. Fuente: Flickr. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Este artículo pretende reflexionar sobre la película WALL-E a través de conceptos relacionados con la sociología.

Así pues, la sociología es una ciencia social que estudia diversos campos, entre ellos, el medioambiente. La película de Pixar WALL-E está fuertemente vinculada a un mensaje ecologista, algo que la hace idónea para tratar cuestiones relacionadas con la sociología del medioambiente.

Además, WALL-E no solo trata la sociología medioambiental, sino que realiza una sutil crítica al modelo de vida consumista de la actualidad basado en el consumo masivo, la publicidad y la superficialidad de las relaciones sociales.

De esta forma, WALL-E se presenta como una película que trata muchas temáticas relacionadas a fondo con la sociología del consumo, la sociología de la comunicación y en general las ciencias sociales.

 

WALL-E y la sociología: Sinopsis

En el año 2800, la Tierra ha sido arrasada por una actividad humana insostenible y un consumo masivoel planeta es literalmente un vertedero gigante.

El protagonista de esta película es WALL-E, un robot procesador de basura que lleva siete siglos haciendo su solitaria tarea en el planeta Tierra. 

Por otro lado, los humanos viven en naves espaciales alejados del planeta el cual han destruido.

La vida de Wall-E dará un giro de 180 grados cuando conoce a la robot exploradora EVE, y junto a ella emprenderá una aventura que cambiará el futuro de todos y todas.

Esta película animada retrata una oscura realidad y un futuro que no está tan alejado de la especie humana, donde el consumismo y la irresponsabilidad de los humanos en la sociedad capitalista acaban con la vida en la tierra.

Tráiler de la película WALL-E


WALL-E y la sociología del medioambiente

La sociología del medioambiente presenta sus orígenes en los años 70 en Estados Unidos. La publicación de los sociólogos Catton y Dunlapp en 1978 “Evironmental Sociology: a New Paradigm” presenta un punto de inflexión y el surgimiento del “Paradigma del Excepcionalismo Humano”

A través de su estudio sociológico los autores apuntan a la visión occidental como un punto de vista hegemónico a deconstruir, el cual, gira en torno a la idea de que los seres humanos no estamos sometidos a las pautas que marca la naturaleza. 

Esta concepción antiecológica debe ser comprendida en un contexto donde la industrialización y el progreso económico/social del último siglo habían ayudado a conformar una cosmovisión errónea que distanciaba a la humanidad del plano natural (sometido supuestamente por la tecnología). 

Cattón y Dunlapp argumentaban la necesidad de construir un nuevo paradigma que corrigiera “El paradigma del "Excepcionalismo Humano”. Para ellos, a la humanidad se le debería considerar como una especie más que forma parte del ecosistema terrestre (pero con cualidades especiales). El Nuevo “Paradigma Ecológico” debería tener en cuenta cuatro factores:

En primer lugar, los seres humanos tienen características excepcionales como la tecnología o la cultura. No obstante, no dejan de formar parte del ecosistema y son una más entre la gran variedad de especies que conforman el planeta.

En segundo lugar, los factores humanos no sólo están influidos por el ámbito social y cultural sino también por factores biofísicos relacionados con su entorno.

En tercer lugar, el medioambiente biofísico supone limitaciones reales e insuperables para la humanidad.

En cuarto lugar, aunque la tecnología e invenciones de la humanidad pueden generar la ilusión de controlar el medio físico, las leyes ecológicas no pueden ser revocadas y las acciones que no las contemplen nos llevarán a problemáticas ambientales muy graves.

Reflexiones sobre las consecuencias del calentamiento global del astrofísico y divulgador científico Carl Sagan en 1980 y 1990

De esta manera, como se ha observado en la sinopsis, la película WALL-E gira alrededor de una catástrofe medioambiental que acaba con la vida en la tierra, algo que parece cada vez más probable y que está siendo advertido con insistencia por la ciencia (incluida la sociología) y sus estudios sobre las consecuencias de la actividad humana insostenible en el planeta.

De esta forma, si se hace referencia a los primeros postulados del ecologismo, observamos como las cuatro premisas descritas siguen vigentes en la actualidad. Una actualidad que evidencia la falta de concienciación de gran parte de la población y, aún más de los gobiernos y empresas irresponsables que siguen ignorando las múltiples evidencias de degradación medioambiental que sufre el planeta tierra, siendo el cambio climático la más conocida pero, existiendo muchas otras como: la acumulación masiva de plásticos, las amenazas de catástrofe nuclear, la pérdida masiva de biodiversidad, la pérdida de suelo fértil, la deforestación, la contaminación de ríos y mares y un largo etcétera.

El futuro que nos plantea la película WALL-E es un futuro donde la especie humana no ha sabido afrontar los retos descritos en el párrafo anterior. Unos retos que están muy evidenciados por la sociología y el ámbito científico en general.

Sin ir mas lejos, en el año 1972 ya se realizó el denominado informe del Club de Roma denominado Los límites del crecimiento. Un informe encargado por el Club de Roma a científicos del MIT donde colaboraron 17 profesionales y que fue dirigido por Donella Meadowsbiofísica y científica ambiental, especializada en dinámica de sistemas.

En dicho informe se llegó a la conclusión de que: si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años.

En años posteriores se han hecho informes similares1992, 2004 y 2012, y aunque han cambiado matices sobre las problemáticas, la conclusión final es la misma: existe una necesidad inminente de cambiar nuestra forma de vida respecto al planeta.

Autor: Figure Focus, 12/01/2015. Fuente: Flickr. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0


WALL-E y la sociología: el riesgo de acabar en un mundo como el de WALL-E 

Si existe un sociólogo que ha tratado en profundidad la noción de riesgo ese es Ulrich Beck. Este sociólogo alemán desarrolló su obra denominada La Sociedad del Riesgo, haciendo referencia a los riesgos globales a los que la sociedad tiene que hacer frente en la actualidad.

Beck advierte como el avance tecnológico/técnico de la modernidad nos está sumiendo en un contexto de riesgo global: las guerras, las catástrofes nucleares, las pandemias, la degradación medioambiental, la desigualdad entre países… todo es global y gira en torno a un riesgo mundializado.

No obstante, Beck y su sociología confían en WALL-E para hacer frente a los retos y a los riesgos venideros, pues confía en el avance técnico/científico (causante del problema en gran parte) como una potencial solución.

En definitiva, Beck propone que es necesario realizar transformaciones profundas en el ámbito económico, tecnológico, político y jurídico para hacer frente a este nuevo contexto presentado por La Sociedad del Riesgo.

Además, el sociólogo advierte de la necesidad de que lo que ahora se percibe como externo a la sociedad, como puede ser el medio ambiente, hay que percibirlo como interno, es decir, como algo propio, y que además el ámbito científico-técnico, que en gran parte provoca el problema, debe replantearse este asunto y convertirse en el punto clave de la solución.

“Un conservador como Disraeli y un socialista como Marx estaban prácticamente de acuerdo en cuanto al peligro que el hombre correría por el crecimiento incontrolable de la producción y el consumo. Ambos percibieron la forma en que el hombre se debilitaría al volverse esclavo de la máquina y a causa del constante aumento de su codicia. Disraeli creyó que podría hallarse la solución a esto refrenando el poder de la nueva burguesía. Marx pensó que una sociedad altamente industrializada podría convertirse en una sociedad humanizada, en la cual el hombre, y no los bienes materiales, sería la meta de todos los esfuerzos sociales”. 

-Texto del psiquiatra y psicólogo social, Erich Fromm, publicado por primera vez en el libro "La revolución de la esperanza". Extraído de www.bloghemia.com

Manifestante con un cartel que dice: WALL-E no limpiará nuestro planeta. Manifestación contra el cambio climático y la degradación medioambiental. Autor: Ivan Radic, 15/03/2019. Fuente: Flickr. Licencia: CC BY-2.0


La sociología del consumo en WALL-E

En WALL-E los humanos se han vuelto literalmente obesos consumistas, adictos a las bebidas azucaradas, la comida basura y la publicidad con colorines y eslóganes pegadizos.

Esta visión que nos enseña la película WALL- E no se dista mucho de la visión que tiene la sociología del consumo en obras como la del sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

Bauman nos habla de un concepto denominado modernidad líquida, en el cual hace referencia a la época actual como un momento de la historia donde las bases en las que se asentaban las instituciones y los ejemplos de vida se enfrentan a un cambio constante.

De esta forma, en la modernidad líquida los cambios en ámbitos como la cultura, la economía o la política se llevan a cabo a una mayor velocidad, pues las instituciones y agentes sociales que dan vida a estos ámbitos están en un proceso de cambio constante, afectando esto a factores educativos, culturales, económicos y sociales.

Además, Zygmunt Bauman hace referencia directa al consumo como eje central de nuestra sociedad actual, siendo para el polaco una sociedad de consumo consolidada.

A través de la publicidad masiva y la interiorización del hábito de consumir como una premisa fundamental de autorrealización, los humanos se han vuelto cada vez más insatisfechos, llenos de dudas e incertidumbre han perdido parte de su humanidad.

Así pues, la sociedad de consumo consigue que la insatisfacción sea la norma permanente. Para Bauman, una de las maneras que la sociedad de consumo usa para lograr esto es a través de la denigración inmediata de los productos; algo que era maravilloso ayer es inservible mañana, un residuo, desfasado, pasado de moda.

El hecho de intentar paliar todas aquellas ansiedades e inseguridades a través del acto consumista actual, acaba por generar una rueda interminable de necesidades, deseos, carencias y nuevas necesidades.

El consumo como parte central de nuestras vidas. Autor: Bellmon. Fuente: Flickr. Licencia: CC BY-NC 2.0

De este modo, todo lo descrito en la sociología de Bauman nos podría llevar perfectamente a un contexto similar al de la película WALL-E, donde los humanos han devastado el planeta, lo han repleto de desechos y han tenido que abandonarlo en naves gigantescas donde siguen consumiendo y dando rienda suelta a la espiral de insatisfacción consumista que Bauman nos describe.

En la actualidad, buscar solucionar nuestros problemas en un centro comercial se ha vuelto lo habitual. Acto confirmatorio de que la sociedad de consumo está insertada en nuestra psique tanto colectiva como individual.

Esto se puede observar en la película de WALL-E a la perfección, pues los humanos que viven en la nave espacial están insertos en una sociedad hiperconsumista. La publicidad y los nuevos anuncios les hacen sentir euforia, han dejado su lado más humano, han descuidado su cuerpo, han olvidado caminar, incluso han olvidado a sentir el contacto humano: esto es muy representativo en una de las escenas en las cuales dos humanos se tocan por accidente y se sorprenden del efecto que les produce entrar en contacto con otra piel humana.

En definitiva, WALL-E es un mensaje de aviso, pero también de esperanza, la tecnología puede sumergirnos en el consumismo, la despersonalización y el maltrato del planeta en el que habitamos junto a otras muchas especies. No obstante, la tecnología que tanto daño causa no es mala de por sí, WALL-E un robot hecho para una función ecológica y sostenible (recoger y procesar residuos) es el símbolo de como la tecnología bien utilizada puede ser la clave de la solución a los grandes retos ambientales que quedan por venir.

Reflexión de Carl Sagan sobre la humanidad y el planeta tierra, monólogo conocido como: Un punto azul pálido


-Si os ha gustado el artículo os invito a que me sigáis en Twitter del autor: Álvaro Soler Martínez.

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